Si la rosa no fue suficiente, le regalaré un ramo

“La felicidad depende de nosotros mismos”. Aristóteles (384 a.C. – 322 a.C.) Cuando iba al colegio, me enamoraba cada dos por tres. Los psicólogos dicen que, cuando tienes heridas de abandono y de rechazo en la infancia, esto es bastante común. Ni puta idea, pero me lo creo. En el bachillerato, por ejemplo, me enamoré perdidamente de la Mari —mi amiga Mari, con quien, por desgracia, hace un tiempo que no tengo mucho contacto— y tuve hasta una crisis de valores. Esa

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